viernes, 15 de agosto de 2008

¡Uruguayos Fumad!

El superior gobierno decreta la prohibición de revistas extranjeras con publicidad de cigarrillos.

Esto plantea tres cuestiones:

a) La política antitabaco
b) La libertad de prensa
c) La factibilidad de prohibir toda publicidad de cigarrillos, incluyendo medios como Internet


Sobre el primer punto ya escribí en mi artículo anterior: creo que en líneas generales, el gobierno ha tomado (sin incluir la prohibición de toda publicidad), medidas muy positivas para la salud pública.

Esta nueva medida es atentatoria contra la libertad de prensa, y la libertad de información. Tal vez sea posible que revistas argentinas con gran tiraje en Uruguay impriman una edición especial para nosotros sin publicidad de cigarrillos, pero esto será imposible con los cientos de otras revistas, de múltiples orígenes, que llegan al Uruguay para pocos lectores. Lectores que aún siendo pocos, tienen derecho a leerlas.

¿Pero podrán impedir la publicidad en Internet?

Cuando comenzó a crecer Internet, yo creí que la censura de prensa era cosa del pasado. Que cualquiera podría “publicar” su opinión en un servidor extranjero y que el gobierno no podría impedir el acceso de las personas a esas opiniones.

Me equivoqué parcialmente, ya que si un país se propone seriamente impedir el acceso de sus ciudadanos a cierta información, y está dispuesto o bien a destinar a ello importantes recursos humanos o tecnológicos o a frenar el desarrollo del país para establecer una férrea censura, puedo hacerlo.

En el primer caso tenemos a China, que ha instalado potentes computadoras que controlan la transmisión de información por Internet, y cuando detectan el acceso a sitios prohibidos, cortan la comunicación. Además de computadoras superpotentes para analizar toda la información, se requiere un ejército de censores dedicados a estudiar si cada sitio está de acuerdo o no con la línea oficial china, pero permitirlo o prohibirlo. El segundo método es el cubano, que simplemente restringe el acceso a la red de toda la población. Un país hoy no puede desarrollarse sin acceso a Internet, pero prefieren la parálisis a la disidencia ideológica.


El Uruguay tampoco ha sido inmune a estos proyectos de censura. Tal vez pocos recuerden, pero cuando el Cr. Lombardo era el presidente de Antel (gobierno de Sanguinetti), se estudió un plan de crear una Internet interna para el Uruguay (una especie de Intranet) , a un precio reducido, y un acceso más caro a la Internet mundial. El proyecto fue misericordiosamente olvidado, pero puede volver a renacer si la ministra sigue con su radicalismo talibán.


Un aviso como “Fumen uruguayos”, que fue el que llevó al amable lector a leer esta página, puede salir automáticamente en todos los sitios de Internet que admiten publicidad de Google, como las versiones en Internet de El País, El Observador o La República. ¿El gobierno piensa seriamente en censurarlos?

Publicar un aviso así puede tener un costo de un dólar por cada 20.000 impresiones. Es una opción muy atractiva para alguien que desea hacerse oír.

Pronto nos enteraremos si el superior gobierno desea seguir adelante con su ridícula pretensión de decirles a los ciudadanos qué pueden publicar y qué pueden leer.

lunes, 4 de agosto de 2008

Tabaré Vázquez: su legado

Todo lo que quiso y pudo hacer ya lo hizo. Tal vez me equivoque, pero lo que resta será sólo carnaval preelectoral.

Veamos su legado:

Un regalo. Algunos meses más de vida para el uruguayo promedio. La prohibición de fumar en locales públicos cerrados posiblemente baje el consumo de tabaco, esto aumenta la esperanza de vida. Tal vez la medida de salud pública más importante desde la vacunación obligatoria.


Un acto revolucionario. El programa Ceibal de una computadora por niño por primera vez en muchísimos años prioriza la educación sobre los educadores. Rompe el monopolio de los maestros sobre la educación de los niños. Una revolución educativa como para hacer temblar las raíces de los árboles.  


Una esperanza. La ministro de educación intenta crear un organismo que evalúe en forma sistemática la calidad de la educación. Es el primer paso para poder exigirles resultados a los educadores que lucharán contra el proyecto con uñas y dientes. ¿Quién ganará? Posiblemente la corporación de educadores, pero el intento es valiente.


Continuidad. Por último, no cambiar lo que está bien. Tal como Sanguinetti, Lacalle y Batlle, Vázquez ha evitado que los uruguayos nos matemos unos a otros por razones políticas.


Algún lector pensará que todo esto es poco, otros que es mucho, pero tendremos que estar de acuerdo en que es.